¿Hacia dónde deberíamos ir?
Digo esto y me miras, mente,
como si no entendieses.
Y luego haces eco de mi voz:
El deber es obligación
y yo no conozco significado
que guíe más mi corazón
que una cuerda tensada
y una púa en mano.
Cuando temo mi destino
me haces imaginar..
evadiéndome.
Pero,
cuando llega cierto momento,
en el que te necesito,
tú me abandonas.
Y entonces yo
te vuelvo a preguntar:
¿Hacia dónde vamos y no volvemos?
Entonces tú me miras,
con la misma extrañeza de antes,
y dudo,
sin decisión ni seguridad avanzo.
Y llegamos a ese instante
en el que improvisar
ya se hizo hermano
de tanto errores que hemos visitado.
Voy a preguntarte y me paro,
no conozco significado
que guíe más mi corazón
que una cuerda tensada
y púa en mano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario