viernes, 1 de noviembre de 2013

La consciencia de lo inconsciente.

La llanura que yo espero
no es comparable
con las lavas del dolor
que arden con frecuencia
sobre una superficie maltratada,
dolida y acostumbrada.

Veo un paisaje asombroso,
más atrás del cristal
y una cima alta,
de pendiente complicada,
que pretende que la suba,
que no embarque la duda,
que no hay pasto sin dolor.

Y me espera una espiral,
abajo, cuando agacho la mirada,
me dice que es el infierno,
o algo así..
Yo, fríamente, haciendo frente a su calor,
no me percato
de que pronto, pero tarde,
llega el mal tiempo,
y aparta la luz que abarcaba la tierra
en la que yo me sostengo.

Soy consciente de mi error,
lo repito sin temor,
y acabo peleando cuerpo y alma,
al corazón con la razón.


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