Perdóname Neruda, pero es que yo también
-podría escribir los versos más tristes esta noche.-
Como cada noche,
Desde hace un tiempo.
Podría decir que no te he olvidado, que te sigo esperando
pero ya no sé cómo decirlo.
O a quién.
Porque me siento repetitiva
como si todas las noches fueran la misma.
porque todo pasó ayer, y volverá a pasar mañana.
No soy capaz de pensar, decir, hacer, sin que tu sombra me despiste,
en su revuelo innato, como intentando hacerme caer para después levantarme haciéndome aún daño.
Podría escribir los versos más tristes esta noche,
pero no voy a hacerlo, no,
porque serían la sombra de los de ayer
y el reflejo de los de mañana.
domingo, 1 de diciembre de 2013
domingo, 24 de noviembre de 2013
La mañana de un absurdo noviembre.
Hoy, hoy es una mañana especial.
No un día, porque aún no se fue mi aliado,
el que me
cuida, el que tuesta mi mejilla cuando le doy de lado,
el que también me daña, en momentos varios,
el que llega aquí después de una noche de juerga y me tranquiliza.
Hablo del sol, mi bola de fuego,
el que me quema cuando le tiento.
Seductor señor Sol.
Acompañado por su chica de compañía,
no es ni de lejos una señorita,
más bien parece de autopista.
Hablo de la música que me guía.
Forman un conjunto, una pareja,
que a los ojos de cualquiera sería una familia
desestructurada,
que no siempre van juntos, y no teniendo nada en común
a mi indiferencia le fascina
Y usa en su guillotina
momentos serios, momentos de silencios,
aquellos segundos en los que no traspasa la luz,
ya sea de una farola o la bombilla de mi habitación,
cualquier cosa que me recuerde a mi seductor señor Sol..
y esté acompañado por su chica favorita.
martes, 12 de noviembre de 2013
Tristeza inevitable...
No quiero empezar otra vez,
un más, como siempre,
a reprimir la terminada vejez
que me haces sentir con escucharte.
Cuando solo deseo que dejes de mirarme,
porque no es lo que tengo
lo que te complace.
Que sueltas las palabras en desorden,
sin medida de dolor que puedan hacer,
y mi corazón se detiene,
mi estómago se oprime,
una angustia no me deja querer..
querer a mi persona.
Y me encuentro en casa sola,
aunque tus ojos se claven en los míos,
aunque hagas índice de tu presencia
diciendo perdón amor mío.
De soledad en mi hogar
a soledad en mi guarida,
no encuentro diferencia,
en ambas me hallo abatida,
y no cabe pensar en los demás temas
que aguarda la vida.
Porque no es vida no mirarme
sin escupir el reflejo que me mata,
no es fácil seguir adelante
con este peso de impotencia,
y no es digno a ti disgustarte,
sin que de nuevo, yo,
sea la que pierde.
un más, como siempre,
a reprimir la terminada vejez
que me haces sentir con escucharte.
Cuando solo deseo que dejes de mirarme,
porque no es lo que tengo
lo que te complace.
Que sueltas las palabras en desorden,
sin medida de dolor que puedan hacer,
y mi corazón se detiene,
mi estómago se oprime,
una angustia no me deja querer..
querer a mi persona.
Y me encuentro en casa sola,
aunque tus ojos se claven en los míos,
aunque hagas índice de tu presencia
diciendo perdón amor mío.
De soledad en mi hogar
a soledad en mi guarida,
no encuentro diferencia,
en ambas me hallo abatida,
y no cabe pensar en los demás temas
que aguarda la vida.
Porque no es vida no mirarme
sin escupir el reflejo que me mata,
no es fácil seguir adelante
con este peso de impotencia,
y no es digno a ti disgustarte,
sin que de nuevo, yo,
sea la que pierde.
Lazos de sangre.
Por todas las disputas
Por todos los llantos
Porque nunca me quisiste como lo que era,
sino como alguien más.
Desconocida.
¿Qué más da?
Porque compartimos días que pasaban como años,
en vez de años que pasaran como días.
Porque pasamos vidas sin hablarnos, sin saber, sin conocernos.
Por eso sigo aquí.
Porque lo que nos une no se separa
Porque da igual una que mil mentiras
Mil insultos
Mil peleas
Qué más da ahora lo que se pudo pensar antes,
ahora que todo se nos acaba.
Que voy a estar aquí.
No como quisiera, porque ya no se puede.
Porque hay heridas que no sanan.
Y lágrimas que permanecen.
Que voy a estar aquí, porque ni siquiera sé si lo mereces.
Por todos los llantos
Porque nunca me quisiste como lo que era,
sino como alguien más.
Desconocida.
¿Qué más da?
Porque compartimos días que pasaban como años,
en vez de años que pasaran como días.
Porque pasamos vidas sin hablarnos, sin saber, sin conocernos.
Por eso sigo aquí.
Porque lo que nos une no se separa
Porque da igual una que mil mentiras
Mil insultos
Mil peleas
Qué más da ahora lo que se pudo pensar antes,
ahora que todo se nos acaba.
Que voy a estar aquí.
No como quisiera, porque ya no se puede.
Porque hay heridas que no sanan.
Y lágrimas que permanecen.
Que voy a estar aquí, porque ni siquiera sé si lo mereces.
¿Buenos días, princesa?
¡Buenos días cacho peeeeerraaaaaa!
Levanta la cabeza que babeas las sábanas princesa... esa boca de fresa, princesa...
Espero que no pases un día muy duro, que tú eres mi maldita rubia, pero también mi pequeña Ru...
Así es que no voy a coger el móvil porque ya sabes que estaré en el insti, pero que cualquier cosa ya sabes que yo la leo luego y...
Que te voy a echar de menos, que va a ser muy raro no hacerte gilipolleces...
Te quiero fea.
lunes, 11 de noviembre de 2013
23:43
-¿Y por qué no tienes voz?
+Porque...
-¿Te la han robado?
+Sí, la Luna.
-¿¡¿¡LA LUNA TE HA ROBADO LA VOZ?!?!
+No me la ha robado, me la pidió y yo se la he dejado.
-¿Y por qué? ¿Por qué le dejas tu voz a la Luna? ¿Para qué la quiere?
+Porque ella no tiene voz, y quiere hablar con las estrellas.
-Pero... si las estrellas están a su lado...
+A su lado están las estrellas cercanas, las que ve todos los días, y las que vemos tú y yo... Con esas estrellas no necesita tener voz porque las ve cada noche, y se pone a contarlas y sabe que están todas.
-¿Y entonces la voz para qué es?
+Para las estrellas que están lejos, a las que no puede ver... Por eso le he dejado mi voz, para que pueda hablar con ellas.
-Y... Pero... ¿Cuándo vas a tener tu voz?
+Pues... Estrellas hay muchas... Pero supongo que en unas semanas ya estará la Luna por aquí para traérmela...
sábado, 9 de noviembre de 2013
Amo el verde y amo el olor a quemado.
Inhalo y,
por mi cuerpo se adentra una fragancia oscura,
tan fuerte y tan suave, que es una caricia,
es mi pelo que atrapa ese olor
que disfruto al agarrar un mechón,
y colocarlo en la punta de mi nariz,
torciendo los ojos para observar,
curvando la boca hacia el cielo,
y en mi rostro se apreciará una mueca infantil.
Mi respiración se acelera,
símbolo del placer que me produce,
no quiero que se escape,
no quiero nunca más recordarlo.
Huele como a quemado,
una síntesis entre la naturaleza permanente
y la llegada del otoño,
y rápidamente puedo imaginarme
caminando entre troncos de árboles, achicharrados,
pisando y hundiendo mis huellas en el barro,
y esquivando las cenizas que flotan en el aire.
También imagino una chimenea,
yo frente a ella con un jersey de lana,
calentando mis manos rodeándolas
en una taza de chocolate caliente, conversando,
o simplemente callada..
como la madera que arde entre llamas.
Un objeto tan áspero y tan bonito,
y ese color familiar que dilata mis pupilas,
que te aguarda y te acomoda
en tu sillón inexistente que siempre te acompaña.
Es ese aroma que asienta tu mente,
que despierta los sentidos,
y te acompaña hasta el éxtasis.
por mi cuerpo se adentra una fragancia oscura,
tan fuerte y tan suave, que es una caricia,
es mi pelo que atrapa ese olor
que disfruto al agarrar un mechón,
y colocarlo en la punta de mi nariz,
torciendo los ojos para observar,
curvando la boca hacia el cielo,
y en mi rostro se apreciará una mueca infantil.
Mi respiración se acelera,
símbolo del placer que me produce,
no quiero que se escape,
no quiero nunca más recordarlo.
Huele como a quemado,
una síntesis entre la naturaleza permanente
y la llegada del otoño,
y rápidamente puedo imaginarme
caminando entre troncos de árboles, achicharrados,
pisando y hundiendo mis huellas en el barro,
y esquivando las cenizas que flotan en el aire.
También imagino una chimenea,
yo frente a ella con un jersey de lana,
calentando mis manos rodeándolas
en una taza de chocolate caliente, conversando,
o simplemente callada..
como la madera que arde entre llamas.
Un objeto tan áspero y tan bonito,
y ese color familiar que dilata mis pupilas,
que te aguarda y te acomoda
en tu sillón inexistente que siempre te acompaña.
Es ese aroma que asienta tu mente,
que despierta los sentidos,
y te acompaña hasta el éxtasis.
viernes, 1 de noviembre de 2013
El día de tus muertos.
Empiezo a hablar de usted, señor,
como si conociese sus gustos,
como si supiera si sus pestañas
eran más largas o más cortas,
como si hubiese escuchado su voz.
Como si algún día me hubiera sentado
frente a usted para escuchar
historias hasta dormir.
Como si hubiésemos contado
estrellas juntos.
Como si hubiese podido abrazarle,
como si algún día
me hubieses echado de menos,
tanto como te echo yo a ti.
Tendría conversación para toda la noche
si tratara de usted.
Y llega ese día,
en el que me reencuentro contigo,
y todas esas noches
que he pasado sola, añorándote,
se alivian, porque te miro,
pero tú no puedes verme,
y te pongo flores,
e intento que tu estancia sea
lo más honrada posible.
Aunque dudo
de si lo hago bien, a tu gusto,
porque no sé si hubiese estado a la altura,
si hubiese sido para ti
ese delicioso bocado
que todos guardamos para el final.
Espero que no le importe que le tutee,
es que no puedo evitarlo,
te siento tan cerca de mi,
y tú me tienes lejos,
ojalá pudieses coger mi mano,
para poder sentir la suavidad
de una piel joven,
la que tú tenías cuando te fuiste.
Que hoy, mañana, y cada día,
te querría para mi.
Que por estas cosas me es
muy difícil creer,
no creo que tu pérdida fuese necesaria.
Pero te prometo, abuelo,
que si algún día consigo
todo lo que tú alcanzaste,
consigo formar una vida así, como tú,
intentaré que mis nietos me recuerden
como has conseguido que lo hagamos
nosotros contigo,
porque es tan perfecta tu presencia,
que puedo hacer este poema
sin haberte conocido.
Nadie dijo que no pudiera,
nadie pensó tampoco que lo hiciera.
Lo único que me consuela
es que estas palabras quedarán atrás
cuando yo esté
donde te encuentras tú ahora mismo,
contigo.
Mientras, hablaré de ti,
toda la noche, toda la mañana,
en mis pensamientos,
porque la maravilla que me supones
no sería capaz de imaginársela nadie.
como si conociese sus gustos,
como si supiera si sus pestañas
eran más largas o más cortas,
como si hubiese escuchado su voz.
Como si algún día me hubiera sentado
frente a usted para escuchar
historias hasta dormir.
Como si hubiésemos contado
estrellas juntos.
Como si hubiese podido abrazarle,
como si algún día
me hubieses echado de menos,
tanto como te echo yo a ti.
Tendría conversación para toda la noche
si tratara de usted.
Y llega ese día,
en el que me reencuentro contigo,
y todas esas noches
que he pasado sola, añorándote,
se alivian, porque te miro,
pero tú no puedes verme,
y te pongo flores,
e intento que tu estancia sea
lo más honrada posible.
Aunque dudo
de si lo hago bien, a tu gusto,
porque no sé si hubiese estado a la altura,
si hubiese sido para ti
ese delicioso bocado
que todos guardamos para el final.
Espero que no le importe que le tutee,
es que no puedo evitarlo,
te siento tan cerca de mi,
y tú me tienes lejos,
ojalá pudieses coger mi mano,
para poder sentir la suavidad
de una piel joven,
la que tú tenías cuando te fuiste.
Que hoy, mañana, y cada día,
te querría para mi.
Que por estas cosas me es
muy difícil creer,
no creo que tu pérdida fuese necesaria.
Pero te prometo, abuelo,
que si algún día consigo
todo lo que tú alcanzaste,
consigo formar una vida así, como tú,
intentaré que mis nietos me recuerden
como has conseguido que lo hagamos
nosotros contigo,
porque es tan perfecta tu presencia,
que puedo hacer este poema
sin haberte conocido.
Nadie dijo que no pudiera,
nadie pensó tampoco que lo hiciera.
Lo único que me consuela
es que estas palabras quedarán atrás
cuando yo esté
donde te encuentras tú ahora mismo,
contigo.
Mientras, hablaré de ti,
toda la noche, toda la mañana,
en mis pensamientos,
porque la maravilla que me supones
no sería capaz de imaginársela nadie.
Eres tú, mi madre.
Una, dos, tres, cuatro manos
que se unen lentamente,
calientes, suaves, familiares.
Y la sangre que pasa
es identidad de que soy tuya,
y tú mía.
Esos ojos marrones,
y ese reflejo que avisto,
de alguien feliz,
una niña pequeña, mediana y mayor.
Esa sonrisa tierna,
que me alegra una eternidad,
o una noche, o una hora.
Es tu boca,
fina, delicada, bien cuidada,
la que hace maravillas
con palabras, con sonidos,
con un simple chasquido,
de esos dedos delgados,
que me arropan cuando tirito,
que me callan cuando no callo.
Es tu carácter, rubia,
el que me enloquece,
para bien, para mal,
a veces te amo y otras no tanto,
pero hay algo ahí abajo,
en ese interior que tú has creado,
que asegura mi corazón
más que cualquier compañía.
Te quiero, te espero, te desespero,
te enfadas, me abrazas, me exasperas,
te alzo un grito, que tú consuelas,
estás ahí, cuando más duele,
cuando menos se llora,
cuando toca.
En todo momento,
y es que no has fallado,
y si fuese así,
mi mente no lo recuerda
y yo no te lo tendría en cuenta
porque con tu cariño me has criado.
Si algo te describiese,
sería ser madre,
porque no te gana nadie,
dos frutos que han nacido
que han conocido la vida,
a veces perra,
y otras pocas agradecida,
pero es que contigo,
con las figuras que tenemos a seguir,
esto a sido más fácil,
o mejor dicho,
más feliz.
Porque no hay camino sin sendero,
y no hay familia sin vosotros.
Inteligente e inteligible,
preciosas vistas que regalas,
increíbles, tus manías,
de querernos cada día.
Mi mujer, eres tú, la única,
mía eternamente.
Y es de lo que más estoy segura.
que se unen lentamente,
calientes, suaves, familiares.
Y la sangre que pasa
es identidad de que soy tuya,
y tú mía.
Esos ojos marrones,
y ese reflejo que avisto,
de alguien feliz,
una niña pequeña, mediana y mayor.
Esa sonrisa tierna,
que me alegra una eternidad,
o una noche, o una hora.
Es tu boca,
fina, delicada, bien cuidada,
la que hace maravillas
con palabras, con sonidos,
con un simple chasquido,
de esos dedos delgados,
que me arropan cuando tirito,
que me callan cuando no callo.
Es tu carácter, rubia,
el que me enloquece,
para bien, para mal,
a veces te amo y otras no tanto,
pero hay algo ahí abajo,
en ese interior que tú has creado,
que asegura mi corazón
más que cualquier compañía.
Te quiero, te espero, te desespero,
te enfadas, me abrazas, me exasperas,
te alzo un grito, que tú consuelas,
estás ahí, cuando más duele,
cuando menos se llora,
cuando toca.
En todo momento,
y es que no has fallado,
y si fuese así,
mi mente no lo recuerda
y yo no te lo tendría en cuenta
porque con tu cariño me has criado.
Si algo te describiese,
sería ser madre,
porque no te gana nadie,
dos frutos que han nacido
que han conocido la vida,
a veces perra,
y otras pocas agradecida,
pero es que contigo,
con las figuras que tenemos a seguir,
esto a sido más fácil,
o mejor dicho,
más feliz.
Porque no hay camino sin sendero,
y no hay familia sin vosotros.
Inteligente e inteligible,
preciosas vistas que regalas,
increíbles, tus manías,
de querernos cada día.
Mi mujer, eres tú, la única,
mía eternamente.
Y es de lo que más estoy segura.
La consciencia de lo inconsciente.
La llanura que yo espero
no es comparable
con las lavas del dolor
que arden con frecuencia
sobre una superficie maltratada,
dolida y acostumbrada.
Veo un paisaje asombroso,
más atrás del cristal
y una cima alta,
de pendiente complicada,
que pretende que la suba,
que no embarque la duda,
que no hay pasto sin dolor.
Y me espera una espiral,
abajo, cuando agacho la mirada,
me dice que es el infierno,
o algo así..
Yo, fríamente, haciendo frente a su calor,
no me percato
de que pronto, pero tarde,
llega el mal tiempo,
y aparta la luz que abarcaba la tierra
en la que yo me sostengo.
Soy consciente de mi error,
lo repito sin temor,
y acabo peleando cuerpo y alma,
al corazón con la razón.
no es comparable
con las lavas del dolor
que arden con frecuencia
sobre una superficie maltratada,
dolida y acostumbrada.
Veo un paisaje asombroso,
más atrás del cristal
y una cima alta,
de pendiente complicada,
que pretende que la suba,
que no embarque la duda,
que no hay pasto sin dolor.
Y me espera una espiral,
abajo, cuando agacho la mirada,
me dice que es el infierno,
o algo así..
Yo, fríamente, haciendo frente a su calor,
no me percato
de que pronto, pero tarde,
llega el mal tiempo,
y aparta la luz que abarcaba la tierra
en la que yo me sostengo.
Soy consciente de mi error,
lo repito sin temor,
y acabo peleando cuerpo y alma,
al corazón con la razón.
miércoles, 30 de octubre de 2013
Sin destino.
¿Hacia dónde deberíamos ir?
Digo esto y me miras, mente,
como si no entendieses.
Y luego haces eco de mi voz:
El deber es obligación
y yo no conozco significado
que guíe más mi corazón
que una cuerda tensada
y una púa en mano.
Cuando temo mi destino
me haces imaginar..
evadiéndome.
Pero,
cuando llega cierto momento,
en el que te necesito,
tú me abandonas.
Y entonces yo
te vuelvo a preguntar:
¿Hacia dónde vamos y no volvemos?
Entonces tú me miras,
con la misma extrañeza de antes,
y dudo,
sin decisión ni seguridad avanzo.
Y llegamos a ese instante
en el que improvisar
ya se hizo hermano
de tanto errores que hemos visitado.
Voy a preguntarte y me paro,
no conozco significado
que guíe más mi corazón
que una cuerda tensada
y púa en mano.
Digo esto y me miras, mente,
como si no entendieses.
Y luego haces eco de mi voz:
El deber es obligación
y yo no conozco significado
que guíe más mi corazón
que una cuerda tensada
y una púa en mano.
Cuando temo mi destino
me haces imaginar..
evadiéndome.
Pero,
cuando llega cierto momento,
en el que te necesito,
tú me abandonas.
Y entonces yo
te vuelvo a preguntar:
¿Hacia dónde vamos y no volvemos?
Entonces tú me miras,
con la misma extrañeza de antes,
y dudo,
sin decisión ni seguridad avanzo.
Y llegamos a ese instante
en el que improvisar
ya se hizo hermano
de tanto errores que hemos visitado.
Voy a preguntarte y me paro,
no conozco significado
que guíe más mi corazón
que una cuerda tensada
y púa en mano.
Dar un paso en falso.
Siento algo tan fuerte,
lleno de contradicciones,
que tengo miedo
por si gana el pulso el mal impulso
de no hacer caso a mis pasiones.
lleno de contradicciones,
que tengo miedo
por si gana el pulso el mal impulso
de no hacer caso a mis pasiones.
Contigo
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
